Desde el principio, estuve completamente absorto en disfrutar de los enormes pechos de la belleza mestiza de Europa Occidental, Sakuragi Sera, ¡que superaban con creces los de las japonesas! Los preliminares consistían en juguetear constantemente con sus pechos, y ella no dejaba de frotarlos durante la penetración, embistiendo con tanta fuerza que sus enormes pechos se sacudían. ¡Por mucho que lo hiciera, siempre eyaculaba sobre sus pechos!