Las mujeres que acuden a la clínica osteopática para recibir tratamiento reciben masajes mientras los hombres se acercan constantemente a sus zonas sensibles, con la excusa de que "es un procedimiento normal", y aumentan cada vez más la estimulación de sus vulvas... Las mujeres, superando sus límites de resistencia, acaban convulsionando y emitiendo sonidos obscenos...