Hace un año, al esposo de Konno Mako le diagnosticaron azoospermia, lo que les impidió tener un hijo después de tres años de matrimonio. Aunque Mako lo animó a someterse al tratamiento, esto solo lo hizo sentir más culpable. Un día, su familia recibió un paquete extraño. Al abrirlo, descubrieron que contenía muestras de un banco de esperma ilegal. Para tener un hijo, no tuvieron más remedio que permitir que su esposa se acostara con el semen de otra persona...