Todo hombre sueña con tener una criada guarrilla en la que anhela ver eyacular. Imagina que esa criada llega un día a su casa, aparece en todas partes —en la oficina, en casa, en todas partes— y chupa cantidades copiosas de semen con la boca. Ya no aguanta más la mamada pegajosa y húmeda, y entonces eyacula. Esta es la dichosa vida sexual llena de semen con su criada guarrilla.
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