Ema, cuyo esposo fue despedido, ahora carga con la responsabilidad de mantener a la familia. Al no encontrar un buen trabajo, se ve obligada a trabajar en un sex shop. Aunque se siente culpable hacia su esposo, acepta a regañadientes el trabajo, que consiste en masajes en colchones inflables sin sexo real. Sin embargo, inesperadamente se encuentra con su jefe, Sagawa, quien despidió a su esposo...