La mujer casada, Sheng Xingkong, entró en esta empresa sospechosa. Como le costaba encontrar trabajo, tenía que soportar acoso sexual a diario. Su jefe incluso le pedía que le sirviera té en su tiempo libre. Al final, cuando quiso volver a ponerse su falda ajustada, ¡la cubrieron de aceite y la follaron violentamente!