Nao vivía feliz con su esposo, quien dirigía una empresa cerca de casa. Una tarde, un repartidor llamado Sugiura se enamoró de Nao a primera vista y la violó. Amenazada, Nao quedó a merced de Sugiura. Todos los días al mediodía, Nao almorzaba con su esposo cuando este regresaba a casa. Aun sabiendo que su esposo volvería pronto, Sugiura seguía obligándola a tener relaciones sexuales con él a cualquier hora y en cualquier lugar...