Aina se casó con un hombre amable y vivió una vida feliz. Sin embargo, su esposo fue transferido a un nuevo trabajo con un nuevo jefe, y la situación empeoró de inmediato. El nuevo jefe, Miura, era un abusador ávido de poder, y el esposo sufría problemas de salud mental debido a la presión, llegando incluso a desarrollar disfunción eréctil. En estas circunstancias, Miura llegó a su casa, la miró con ojos lascivos y aprovechó la borrachera de su esposo para manosearla. Aunque odiaba el contacto físico de este hombre y no tenía vida sexual con él, aceptó sus insinuaciones y experimentó orgasmos intensos...