Jefe n.° 2: Brooklyn está profundamente impresionado por el excelente desempeño de su nueva empleada y no puede evitar expresarle su afecto. Ramón está sobrecargado de trabajo y quiere renunciar, pero decide quedarse cuando su jefa, Angela, confiesa que no puede prescindir de él. Tras perder a un cliente importante, Chad consuela a Reagan con un suave masaje. En un momento de desesperación, James acepta las insinuaciones sexuales de su jefe, mientras este idea un plan perfecto para mantenerlo en secreto.