Moe odia y desprecia a su padrastro. Un día, cuando su madre no está, es violada por su repugnante padrastro, quien siempre la ha mirado con ojos sensuales... un pistón de besos pegajoso y viscoso. Sintiendo asco, Moe es abrazada y lamida con fuerza, humillada. A pesar de ser repugnante y odiarlo más que nadie, después de que se descubre su eyaculación precoz, su útero queda completamente corrompido. La sensación de asco se convierte en orgasmo, y bajo la intensa técnica de la lengua, su cuerpo se transforma gradualmente en uno sensible. Cuando su madre no está, es sometida a un pistón de besos pegajoso y viscoso lleno de saliva y fluidos corporales, lo que la lleva al orgasmo y la corrupción.