La pareja intentó concebir día y noche, pero nada funcionó... Un chequeo reveló que su hija era infértil. Su vida, antes tranquila, se vio repentinamente sumida en esta devastadora realidad. Tras mucha angustia, llegaron a una conclusión. Una noche, la hija y su esposo miraron a su madre con expresiones extrañas. Junto a ellos estaba el diagnóstico de infertilidad. Frente a su madre, desconcertada por este repentino giro de los acontecimientos, la hija dijo: «Mamá, por favor, ayúdame a tener a mi hijo».