Recién transferida, un día noté que mi jefa, la Sra. Arioka, y mi subordinada, la Sra. Shishido, me observaban y parecían estar discutiendo algo. Parecía que estaban hablando de tratarme como una mascota masoquista, de convertirme en su juguete... A partir de entonces, empezaron a usar sus grandes pechos, sus mamadas, sus pajas y sus faciales para forzarme, permitiéndoles hacer lo que quisieran. Pero también tengo novia en la empresa... Sin embargo, les pareció bastante divertido, ya que me sometieron implacablemente a su comportamiento lascivo...