Un joven oficinista, de viaje de negocios, llamó a Deriheru por primera vez desde su habitación de hotel, tras haber sido presentado al sistema por un entusiasta veterano. Desconocedor del sistema, se dejó guiar por el placer bajo la tutela de la señorita Deriheru. Inspirada por su reacción ingenua, a diferencia de la de los clientes habituales, y a pesar de la prohibición, la señorita Deriheru introdujo dolorosamente su propio objeto ardiente...