Era un día de verano sofocante… Al no encontrar trabajo, me quedé en casa de mi hermano mayor y su esposa. Mi cuñada, Julia, siempre fue muy amable conmigo, un completo fracaso. La familia de mi hermano no encendía el aire acondicionado por motivos de salud y belleza, así que sus hermosos pechos y pezones siempre se le veían a través del sudor. Viviendo con ella, no pude resistirme a aprovecharme de ella, follándola repetida y forzadamente hasta eyacular dentro de ella…