En el ascensor con la joven esposa de su vecino, casi no pudo resistir las fuertes feromonas que emanaba. Acercándose a ella por detrás, usó una droga anestésica para arrebatarle la libertad. Aprovechándose de su consciencia nublada, se entregó a destrozar su cuerpo. Aunque estaba casi inconsciente, la forma en que alcanzó la cima del placer no fue fingida...