Tras encontrar trabajo en el campo, regresé a mi pueblo natal y comencé una etapa emocionante. El mayor cambio fue que mis padres se volvieron a casar y tuve una hermana menor. Hace tres meses, tras el traslado de mi padre, mi hermana y yo nos convertimos en las únicas personas de la familia. Mi hermana, Hinata, había dejado la universidad y se quedaba en casa, pero un verano, cuando se estropeó el aire acondicionado y me vio cubierto de sudor, su deseo sexual oculto estalló y, de repente, me dijo: «Hermano, ¿puedo prestarte un ratito?», y se abalanzó sobre mí…