Al volver a casa solo del trabajo, sintió una sutil sensación erótica al observar el desarrollo de los cuerpos de sus hijas. Al ver su pene erecto, las hijas dijeron: "¡Porque somos familia, no puede ser!". Aun así, lo deseaban. Con sus nalgas presionadas contra su pene, en un estado de excitación mutua, cruzaron la línea en secreto y lo penetraron, ocultándolo al resto de la familia...